domingo, 28 de abril de 2013
Anima Mea
Viejo, pobre, de figura
ruin y de maltrecha barba,
escondía en su fardo
mil palabras por espadas;
tapando en cada sonrisa
un ataque por la espalda.
Al entreabrirse sus labios,
agrietados por la escarcha
de la noche, caía una
sentencia sobre el alma
de quien le hubiera juzgado,
y ensartaba sus palabras,
malditas por el odio, en
sus indefensas entrañas.
Mas su rumbo doblaría,
del lugar en el que el Sol
halla su eterna morada,
de blanco hábito bajó,
y de dulces melodías,
la dama que en canción
la oscuridad y roca
tornaría en su interior.
“Mendigo vine al mundo
al que Dios me destinó,
guiaron mis pasos en la
noche miseria, dolor,
ingratitud; la ceguera
férrea que me impide a Dios,
inmerso en este mundo,
Caridad, mano que dio
a la mano que pedía,
Tú… misionero… pobre…
por Amor.”
jueves, 28 de marzo de 2013
El gran teatro del mundo (fragmento)
AUTOR:
Tú la discreción harás.
DISCRECIÓN:
Venturoso estado sigo
AUTOR:
Haz tú al mísero, al mendigo.
POBRE:
¿Aqueste papel me das?
AUTOR:
Tú sin nacer morirás.
NIÑO:
Poco estudio el papel tiene.
AUTOR:
Así mi ciencia previene
que represente el que viva.
Justicia distributiva
soy, y es lo que os conviene.
Justicia distributiva
soy, y es lo que os conviene.
POBRE:
Si yo pudiera excusarme
deste papel, me excusara,
deste papel, me excusara,
cuando mi vida repara
en el que has querido darme;
y ya que no declararme
puedo, aunque atrevido quiera,
le tomo, mas considera,
ya que he de hacer el mendigo,
no, Señor, lo que te digo,
lo que decirte quisiera.
¿Por qué tengo de hacer yo
el pobre en esta comedia?
¿Para mí ha de ser tragedia,
y para los otros no?
¿Cuando este papel me dio
tu mano, no me dio en él
igual alma a la de aquel
en el que has querido darme;
y ya que no declararme
puedo, aunque atrevido quiera,
le tomo, mas considera,
ya que he de hacer el mendigo,
no, Señor, lo que te digo,
lo que decirte quisiera.
¿Por qué tengo de hacer yo
el pobre en esta comedia?
¿Para mí ha de ser tragedia,
y para los otros no?
¿Cuando este papel me dio
tu mano, no me dio en él
igual alma a la de aquel
que hace al rey? ¿Igual sentido?
¿Igual ser? Pues ¿por qué ha sido
tan desigual mi papel?
Si de otro barro me hicieras, si
de otra alma me adornaras,
¿Igual ser? Pues ¿por qué ha sido
tan desigual mi papel?
Si de otro barro me hicieras, si
de otra alma me adornaras,
menos vida me fïaras,
menos sentidos me dieras;
ya parece que tuvieras
otro motivo, Señor;
pero parece rigor,
menos sentidos me dieras;
ya parece que tuvieras
otro motivo, Señor;
pero parece rigor,
perdona decir crüel,
el ser mejor su papel
no siendo su ser mejor.
el ser mejor su papel
no siendo su ser mejor.
AUTOR:
En la representación
igualmente satisface
igualmente satisface
el que bien al pobre hace
con afecto, alma y acción
como el que hace al rey, y son
iguales este y aquel
en acabando el papel.
con afecto, alma y acción
como el que hace al rey, y son
iguales este y aquel
en acabando el papel.
Haz tú bien el tuyo y piensa
que para la recompensa
yo te igualaré con él.
No porque pena te sobre,
siendo pobre, es en mi ley
que para la recompensa
yo te igualaré con él.
No porque pena te sobre,
siendo pobre, es en mi ley
mejor papel el del rey
si hace bien el suyo el pobre;
uno y otro de mí cobre
todo el salario después
que haya merecido, pues
si hace bien el suyo el pobre;
uno y otro de mí cobre
todo el salario después
que haya merecido, pues
con cualquier papel se gana,
que toda la vida humana
representaciones es.
Y la comedia acabada
ha de cenar a mi lado
que toda la vida humana
representaciones es.
Y la comedia acabada
ha de cenar a mi lado
el que haya representado,
sin haber errado en nada,
su parte más acertada;
allí igualaré a los dos.
sin haber errado en nada,
su parte más acertada;
allí igualaré a los dos.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Libertad y ositos de peluche
Una de las grandes preguntas... ¿por qué libres? Si Dios existe y nos ha creado, ¿por qué nos ha creado libres? ¿Por qué capaces de no hacerle caso? Nos podía haber hecho tal y como somos pero sin la posibilidad de cagarla, sin la posibilidad de hacer daño a los demás, de desobedecerle a Él, e incluso de hacernos daño a nosotros mismos con nuestras propias acciones. ¿Por qué libres? ¿Acaso no podemos ser felices sin necesidad de pasar por esto? Nos podría haber puesto en el Edén directamente, pero sin haber plantado el dichoso árbol del fruto prohibido…No sé hasta qué punto se puede llegar a comprender esto siguiendo un proceso puramente lógico, sin embargo, una explicación que me parece válida es que lo ha hecho por amor, porque nos ama y nos hace capaces de amar ¿y se puede amar sin ser libre? Siempre que hablo sobre esto me acuerdo del mismo ejemplo: tienes dos chicas delante, una te quiere porque está “programada” para ello, y la otra también, pero sin estar programada, (los motivos entonces son mucho más misteriosos) está claro, ¿a quién prefieres? ¿Quién te ama realmente? Leí en un libro de Pablo Domínguez una explicación de esto, y es que Dios no quiso hacer ositos de peluche que si lo tiras al suelo o les abrazas no les importa, sino seres humanos con sentimientos y capaces de amar y sufrir por amor, tal y como Dios lo hace. Y de nuevo ¿es posible esto sin libertad?
Dios se enamoró de seres libres, y nos creó precisamente por Amor, con todo lo que eso implica, es decir, nos creó libres, necesariamente libres. Juan, María, Alberto… no existen más que siendo libres, sin su libertad serían individuo J, individuo M, individuo A... Al fin y al cabo tenemos nombre propio porque somos libres. Somos seres esencialmente libres, e incluso casi podría decirse que somos libertades esencialmente humanas. En realidad no sé qué significa todo esto, pero intuyo que es algo muy hermoso.
viernes, 1 de febrero de 2013
"Testimonien la belleza de su fe"
"En las presas
yo divido
lo cogido
por igual.
Sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival"
He aquí la labor de los artistas; de los músicos, pintores, arquitectos, escritores de toda clase... aquellos que buscan la belleza y no sólo la buscan, sino que la encuentran y la plasman sobre un papel, una piedra o una pantalla de cine. Muchos hay sensibles a esa realidad invisible por sí misma pero presente en todo aquello que llamamos "bello".
Los cristianos sabemos que Dios es la belleza sin rival. De ahí la hermosa y necesaria tarea de los artistas cristianos, de plasmar lo que todo ser humano busca y necesita, la belleza, manifestada aquí y allá en los distintos rincones de este mundo que nos envuelve: en una estrecha calle de una ciudad medieval, en un horizonte de picos nevados, en una partitura o en una sencilla mirada.
Pero sobre todo quiero remarcar la belleza de la fe cristiana. La fe encierra todo un mundo de impresionante belleza para el que la conoce y vive, empezando por el Dios que la concede. Recuerdo que una vez me contaron de un hombre ateo que acompañó a un amigo a una procesión con el Santísimo y le dijo emocionado: "esto es precioso, estais todos locos, pero esto es precioso". La solemnidad del canto entonado por la voz de los asistentes, recogidos en la oscuridad e iluminados tenuemente por la luz de cada vela, la custodia en el centro alzada por el sacerdote, motivo de toda aquella celebración... Sí, cualquiera que esté ahí con los ojos un poco abiertos se dará cuenta de que todos esos hombres están locos, y quizás, ojalá, se pregunte de dónde les viene esa locura, y por qué les conduce a tan solemne acto, y si llegan a la cima de sus interrogantes, se preguntarán por qué esa locura tiene tanto sentido.
La Iglesia es al mismo tiempo la familia de Dios y su reflejo aquí en la tierra, y es por ello el continente de la Suma Belleza. Es una locura, pero sin duda la más bella que yo he podido ver. Por eso necesitamos trovadores que la canten, pinceles que la pinten, plumas que la escriban... Que hable de Dios el arte a todos sus oyentes, que esto no se quede entre nosotros...
sábado, 15 de diciembre de 2012
Una sinceras palabras
Cuelgo a continuación otro artículo de ReL, son las palabras breves, sinceras y directas de un joven de 23 años que se dirige a los obispos y sacerdotes de todo el mundo con motivo de la nueva evangelización. Las cosas claras y el chocolate espeso. Por cierto, qué grande es la cita final de Carlo Magno.
Por Jorge Enrique Mújica, LC:

Del 7 al 28 de octubre de 2012 se tuvo en el Vaticano el sínodo de los obispos sobre el tema de la nueva evangelización en el tercer milenio. Cardenales y obispos católicos de todo el mundo pudieron exponer y discutir puntos de vista sobre este tema de tanta relevancia para la vida de la Iglesia católica.
Algunos laicos también pudieron participar como auditores. Uno de ellos fue Tommaso Spinelli, un joven italiano de 23 años que dejó con los ojos abiertos a todos los obispos presentes. Y es que Tommaso tiene claro que la evangelización pasa por los pastores, por los sacerdotes, de ahí que sus palabras hayan suscitado admiración y hayan dado materia para la reflexión.
No es lo habitual que un joven de 23 años les ponga las cosas claras a los obispos del mundo... ¿Qué fue lo que les dijo?, ¿qué es lo que espera un joven católico de la nueva evangelización? Este fue el discurso -por cierto muy breve- del participante más joven en el pasado Sínodo (una lectura especialmente recomendada para sacerdotes y personas consagradas):
***
"Mi reflexión quiere ser simplemente una ayuda para entender qué espera un joven de la nueva evangelización.
Vosotros sacerdotes -dirigiéndose a los obispos- habéis hablado sobre el papel de los laicos, yo que soy laico, quiero hablar a del papel de los sacerdotes.
Nosotros los jóvenes tenemos necesidad de guías fuertes, sólidos en su vocación y en su identidad. Es de vosotros, sacerdotes, de quien nosotros aprendemos a ser cristianos, y ahora que las familias están más desunidas, vuestro papel es todavía más importante para nosotros. Vosotros nos testimoniáis la fidelidad a una vocación, nos enseñáis la solidez en la vida y la posibilidad de elegir un modo alternativo de vivir, siendo éste más bello que el que nos propone la sociedad actual.
Mi experiencia testimonia que allí donde hay un sacerdote apasionado la comunidad, en poco tiempo, florece. La fe no ha perdido atractivo, pero es necesario que existan personas que la muestren como una elección seria, sensata y creíble.
Lo que me preocupa es que estos modelos se han convertido en una minoría. El sacerdote ha perdido confianza en la importancia de su propio ministerio, ha perdido carisma y cultura. Veo sacerdotes que interpretan "dedicarse a los jóvenes" con "travestirse de joven" o, peor aún, vivir el estilo de vida de los jóvenes. Y lo mismo en la liturgia: en el intento de hacerse originales se convierten en insignificantes.
Os pido el coraje de ser vosotros mismos. No temáis, porque allí donde seáis auténticamente sacerdotes, allí donde propongáis sin miedo la verdad de la fe, allí donde no tengáis miedo de enseñarnos a rezar... nosotros los jóvenes os seguiremos. Hacemos nuestras las palabras de Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna". Nosotros tenemos hambre de lo eterno, de lo verdadero.
Por tanto, propongo:
1) Aumentar la formación, no sólo espiritual, sino también cultural de los sacerdotes. Con demasiada frecuencia vemos a sacerdotes que han perdido el papel de maestros de cultura que les hacía importantes para toda la sociedad. Hoy, si queremos ser creíbles y útiles, debemos volver a tener buenas herramientas culturales.
2) Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica en su carácter conciliar: en concreto la primera parte de cada sección, donde los documentos del Concilio iluminan los temas tradicionales. De hecho, el Catecismo pone con sabiduría como premisa a la explicación del Credo una parte inspirada en la Dei Verbum, en la que se explica la visión personalista de la revelación; a los sacramentos, la Sacrosantum Concilium, y a los mandamientos, la Lumen Gentium, que muestra al hombre creado a imagen de Dios. La primera parte de cada sección del Catecismo es fundamental para que el hombre de hoy sienta la fe como algo que le afecta de cerca y sea capaz de dar respuestas a sus preguntas más profundas.
3) Por último, la liturgia se olvida y se desacraliza con demasiada frecuencia: hay que volver a ponerla con dignidad en el centro de la comunidad parroquial.
Concluyo con las palabras que dieron inicio al nacimiento de la Europa Medieval: "Nosotros os queremos, dad prueba de vuestra santidad, del lenguaje correcto y de vuestra instrucción; de tal modo que cualquiera que vaya a vosotros se edifique con vuestro testimonio de vida y vuestra sabiduría (...) y regrese alegre dando gracias al Señor omnipotente" (De la carta Letteris Colendis de Carlo Magno al monasterio de Fulda, año 780). Gracias”.
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