miércoles, 4 de abril de 2012

Feliz, pero...

Marta es la hermana de uno de mis compañeros de piso, hace 1º de bachillerato, y me ha permitido que publique aquí una reflexión suya. Los amigos de Joseph son... bueno, dejo que lo cuente ella:

"los amigos de Joseph es un grupo que surgió cuando a principio de curso la profesora de historia propuso ir al Escorial a verlo por dentro (era en sábado y fuimos sólo 12) pero la guía nos felicito por nuestro interés y por nuestro buen comportamiento, etc. Entonces después de comer y charlar el director, que fue con nosotros, dijo que deberíamos seguir manteniendo ese ambiente que teníamos y propuso que quedásemos el martes siguiente en la cafetería del cole y fuimos unos cuantos y lo que hacemos es quedar los martes a comer y leer y comentar discursos que nos da el papa a los jóvenes principalmente y bueno en general nos ayudamos a eso a comernos el mundo!!"

El caso es que, aunque no os lo creais, un grupo de indeseables les empezó a llamar "la secta de Kiko" (Kiko es como se llama su director), y eso no les gustó demasiado y reaccionaron: "Entonces acordamos escribir una reflexión de lo que habíamos vivido en este curso, lo que nos habíamos ayudado por así decirlo". Creo que su reflexión me gusta, entre otras cosas, porque está escrita con el sentido común que tanta falta hace en el mundo intelectual. Aquí os la dejo:

"La verdad es que en mi otro colegio yo no era capaz de dar la cara por Cristo (bueno en 4º de la ESO comenzó a cambiar todo), pero anteriormente sólo daba la cara en lo esencial, porque a pesar de ser un colegio de monjas los alumnos no eran muy cristianos que digamos; sí que se habían bautizado, hecho la comunión e incluso se confirmaban pero no vivían cristianamente. Este año la experiencia que he vivido (de momento) me ha hecho dar un cambio tan radical. Antes, sí, era católica, practicante e incluso iba a un club del Opus Dei, pero eso no significa nada, yo amaba a Cristo igual que ahora pero no me sentía igual, ahora soy diferente interiormente, es difícil de explicar, es algo que me llena y que quiero dar a conocer; una alegría que quiero que todo el mundo que está a mi alrededor descubra que es lo que me hace estar tan feliz. Tampoco hemos de estar todo el rato hablando de Dios y de nuestras batallitas, porque eso puede alejar en vez de acercar sino que la mejor forma de hacerles abrir los ojos es con el propio ejemplo (aunque a veces ser católico y dar ejemplo sea difícil, pero cada obra de amor llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios (Madre Teresa de Calcuta)). Hay algunos que solamente necesitan un empujón, u otros que lo ven pero no quieren arriesgarse, no vaya a ser que les guste.

El otro día hablando con una amiga me dijo que estaba más feliz y contenta que nunca y me dijo: pero aun así, siento como que me falta algo. Era más feliz que nunca y sabía que la faltaba algo, yo creo que ella sabía lo que era pero no se quiere arriesgar y no sé cómo hacer que quiera intentarlo, quiero que experimenten lo que yo he vivido, quiero que encuentren lo que buscan porque si les preguntamos ¿qué es lo que buscas? muchos dirán ser feliz, pero si les preguntamos que si son felices, dirán que sí y entonces ¿por qué buscamos ser felices si ya lo somos? Porque como decía esta amiga mía, es muy feliz pero la falta algo.
Y gracias a que ciertas personas nos ayudan a "comernos el mundo" (como dijo Nacho L), yo ahora; sí, sigo siendo Marta, pero el año pasado era Marta y me involucraba lo suficiente, no más. Ahora gracias a las personas que me rodean (del CEU y de fuera del CEU) cada vez que le pego un mordisquito al mundo, tengo ganas de más, a pesar de haber cosas que se interpongan en mi camino, pero esto no hace que disminuyan mis ganas de "vivir", mis ganas de "comerme el mundo" y sobre todo de demostrarles a los demás que todo es posible, que el mundo no se acaba por tener exámenes, por suspender, por que se te muera un ser querido, la vida continua y esa fuerza que me hace ser constante y que me mueve y me hace estar feliz solo tiene un nombre y es Dios. Como dijo Juan Pablo II: En realidad, es a Jesús a quien buscamos cuando soñamos con la felicidad; es Él quien nos espera cuando no nos satisface nada de lo que encontramos; es Él la belleza que tanto nos atrae...

Me da un poco de rabia porque me gustaría decirle a todo el mundo lo que se pierden, pero prefiero que con el ejemplo vayan pensando y abriendo los ojos así hasta que lo vean. Pero hay otros que se tapan los ojos y no quieren saber nada de nada, y aquí llega el reto de cada día, no se les puede quitar la venda de los ojos directamente porque pueden deslumbrarse, pero es mi deber como católica dar testimonio de mi fe, y si se dejan, mostrarles lo que yo he vivido y que quiero que ellos vivan, porque quiero que sean tan felices o más que yo.

Yo gracias a Dios, he tenido la suerte de toparme con personas que me han ayudado mucho en este camino y a pesar de cambiarme de colegio sigo topándome con ese tipo de personas.

Para todo esto siempre es necesario que alguien nos ayude como en los "Amigos de Joseph" en donde nos ayudamos y Joseph nos ayuda en todo y más.

Finalizo con una frase que resume más o menos el texto es una frase del escudo del Liverpool F.C que cuando la leí me sorprendió:


"You´ll never walk alone"
Nunca caminarás solo."

lunes, 26 de marzo de 2012

Perfección matemática

La semana pasada estuve con unos amigos en Madrid y no me pregunteis cómo acabamos hablando de matemáticas, o mejor dicho, filosofía de las matemáticas. Últimamente he estado dándole vueltas a algunas preguntas sobre este tema (Quizás el hecho de que tenga una asignatura que sea filosofía de las matemáticas tiene algo que ver). El caso es que uno de ellos, que estudia precisamente la carrera de matemáticas (¡Hola Jesu!) dijo algo así como: "el mundo matemático es perfecto, es la realidad la imperfecta".

Estábamos pensando en la idea de rueda, por ejemplo, en la realidad material no existen ruedas perfectas, todas tienen alguna imperfección, no son exactamente circulares, aunque apenas se pueda apreciar con la vista. Además, todas las ruedas al final se paran o vuelcan. La "rueda perfecta", la rueda matemática no tendría ningún problema, y por eso dijo que el mundo matemático es perfecto y la realidad no.

Pero esto, al pensarlo luego, me ha traido a la mente un ejemplo que usa Kant. Si no me aquivoco él nos pone delante una paloma que va volando por los cielos, luchando contra la resistencia del aire; entonces la paloma piensa: "Qué fácil me sería volar si no existiera este molesto viento que se me resiste y me impide avanzar como yo quisiera". Pero la paloma no se da cuenta de que ese viento que le ofrece tanta resistencia es precisamente el que le permite volar.

¿Es el mundo matemático perfecto por tener números, rectas y esferas perfectas? Bueno, yo diría que no. Las matemáticas tienen otros muchos problemas que las hacen más imperfectas que este mundo en que vivimos: no pueden moverse, no pueden pensar y mucho menos querer, de hecho, no pueden hacer nada, de hecho, somos nosotros los que las usamos para hacer lo que queremos. No, este mundo defectuoso es, sin duda, mucho más perfecto que ese mundo numérico.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un artículo

Hace tiempo que no escribo nada, tengo un par de ideas en la cabeza, pero no saco tiempo para escribir sobre ellas, mientras tanto os dejo este artículo de María Vallejo-Nágera que me ha gustado bastante, es cortito así que no os quitará mucho tiempo ¡Hasta pronto!

jueves, 23 de febrero de 2012

Ajedrez mental

 A los españoles nos unen muchas características distintas, pero una de las más genuinas es la facilidad que tenemos para arreglar los problemas del mundo desde la terraza del bar. Un par de cañas y unas bravas son ingredientes suficientes para que el español medio se lance sin complejos a arreglar todas esas averías del mundo que ni intelectuales ni políticos han sido capaces de ver.

De todas las conversaciones que se pueden dar entre rondas, hay dos especialmente interesantes. Una es la ya mencionada conversación “arregla-lo-todo”. En ella los participantes están aliados contra el mundo y en una perfecta compenetración (que ya quisieran muchos equipos de futbol) se quejan contra una causa común, y, entre queja y queja, exponen las tan evidentes soluciones para el problema en cuestión. El segundo tipo de conversación y el que, a mi parecer, es más interesante, es aquél en el que los participantes no constituyen miembros de un mismo equipo, sino que se trata más bien de un mano a mano, de un uno contra uno en el que no cabe empate posible. Es lo que una buena amiga llamaría un “ajedrez mental”, en el que no se trata de llegar a acuerdos, se trata de ganar.

Lo que en teoría es una conversación en la que se intenta enterrar la mentira para sacar a la luz la verdad, no es más (y esto es sabiduría popular) que una dura competición en la que cada uno debe proteger a su rey e intentar derrotar al rey contrario en el menor tiempo posible. Como dice Jaime Nubiola “tal como se entiende en español o como se practica habitualmente entre los españoles la discusión es un combate en el que uno de los contendientes pretende más bien vencer que convencer a otro de algo”[1].

También es propio de la pasión hispana (y de un cierto amor a la pelea en cuanto a pelea) el querer vencer incluso cuando no se sabe por lo que se lucha. Más de una vez me ha pasado que, en medio de una encendida disputa, acabo por sorprenderme defendiendo una postura que no era mi postura inicial, una postura que, de hecho, no comparto. ¿Cómo es esto posible? Pues para empezar, porque llega un momento (y este momento llega inconscientemente) en el que ya no importa convencer al otro de alguna cuestión concreta, sino que la misión principal ha pasado a ser llevar la contraria al “oponente”. Diga lo que diga me opongo. Si en una conversación sobre la existencia o no existencia de Dios de repente el otro dijera que le gusta la ensalada mediterránea, estoy seguro de que yo saltaría descontrolado a defender que es mucho mejor, como todo el mundo sabe, la ensalada césar, para luego darme cuenta de que, en realidad, la mediterránea es más sabrosa.

Esto por un lado está bien, pero es fundamentalmente un problema. Estas discusiones no deberían ser un uno contra uno, sino un dos contra uno, dos personas contra un mismo enemigo, la mentira; y esta debería ser una ventaja suficiente para vencer, al menos en muchos de esos casos en los que, al estar los dos hombres enfrentados entre sí, le es más fácil a la mentira campar a uno y otro lado del campo de batalla. La conversación debe tener como meta común el alcanzar la verdad. Por tanto, y espero, Inma, que me perdones por lo que voy a decir, la conversación filosófica por excelencia no es el ajedrez mental.

Tendríamos, pues, que aceptar en estas discusiones la posibilidad de terminar en tablas. De hecho, diría yo, hay que asumir que la mayor parte de las veces va a acabar en tablas. Esto es difícil, hay que vencer el orgullo, hay que vencer los prejuicios y en algunas ocasiones es incluso necesario olvidarse de quién tenemos delante para escuchar simplemente sus palabras, y así poder escuchar la posible verdad que encierren. Para esto es bueno el consejo de Sto. Tomás: “No mires de quién lo oyes sino guarda en tu memoria todo lo que se diga de bueno”. Porque las verdades son verdades, las diga quien las diga.

Sin embargo, voy a dar un paso más. No es suficiente la buena voluntad en la conversación para mostrar la verdad al prójimo, porque las palabras muchas veces son incapaces de mostrar la verdad. Y digo “mostrar” porque las palabras podrán en cierta medida decir la verdad, pero no siempre mostrarla, esto es, hacer que el oyente vea la verdad o la comprenda. Puede escucharla, pero de escucharla a comprenderla, y lo que es más, a aceptarla, hay un gran salto.

Si la verdad es verdadera es porque está en todas las cosas, y si es así entonces no es sólo teoría, la verdad es fundamentalmente práctica. Las palabras son teoría, las obras, práctica, y como la verdad es de los dos tipos, se puede mostrar tanto con palabras como con obras. Muchas verdades se transmiten más cómoda y eficazmente mediante la palabra, pero la experiencia nos dice que las más existenciales, las que cambian nuestro modo de vivir y por tanto las más radicalmente humanas, esas verdades no se nos aparecen en forma de palabras sino en forma de obras.

Creo saber que la verdad fundamental es Dios, y si los evangelistas no se equivocaron al tomar apuntes, Dios es sobre todo Amor. Por eso afirma Juan Pablo II que la Verdad “no puede ser predicada y realizada de ningún otro modo más que amando”[2]. Por eso, en aquellas conversaciones de bar, la verdad que llevan consigo las palabras no se mide tanto en razonabilidad o comprensibilidad, sino en el amor con que son dedicadas a nuestro compañero.




[1] Jaime Nubiola. El taller de la filososfía. EUNSA, Navarra, 2006. P. 203


[2] Juan Pablo II. Cruzando el umbral de la esperanza. 161

domingo, 19 de febrero de 2012

Hallelujah


La mayoría de las veces cuando cantan esta canción no cantan las dos últimas estrofas. Pero es una historia, el final es importante, en el video no la cantan entera, pero aquí abajo dejo la letra completa, espero que os guste.


I've heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
It goes like this
The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah

Hallelujah...

Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty in the moonlight overthrew you
She tied you to a kitchen chair
She broke your throne, and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah

Hallelujah...

Baby I have been here before
I know this room, I've walked this floor
I used to live alone before I knew you.
I've seen your flag on the marble arch
Love is not a victory march
It's a cold and it's a broken Hallelujah

Hallelujah...

There was a time when you let me know
What's really going on below
But now you never show it to me, do you?
And remember when I moved in you
The holy dove was moving too
And every breath we drew was Hallelujah

Hallelujah...

Maybe there’s a God above
But all I’ve ever learned from love
Was how to shoot at someone who outdrew you
It’s not a cry you can hear at night
It’s not somebody who has seen the light
It’s a cold and it’s a broken Hallelujah

Hallelujah...

You say I took the name in vain
I don't even know the name
But if I did, well, really, what's it to you?
There's a blaze of light in every word
It doesn't matter which you heard
The holy or the broken Hallelujah

Hallelujah...

I did my best, it wasn't much
I couldn't feel, so I tried to touch
I've told the truth, I didn't come to fool you
And even though it all went wrong
I'll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah

Hallelujah...