¡Que vienen, que vienen! ¡EEO! ¡Que vienen, que vienen! ¡OOA! Pues eso, que ya vienen los peregrinos de la JMJ. Los institutos y polideportivos ya están listos para su acogida, los desayunos almacenados y preparados, las mochilas listas para repartir. Se nos echa encima una semana inolvidable.A mucha gente no le gusta, pero a pesar de ello el Papa viene a Madrid (seguro que si viniese el Dalai Lama no se quejarían tanto), va a dirigirse directamente a los jóvenes, a dirigirnos unas palabras específicas y pensadas para nosotros. Ha pensado en nuestro país y ha considerado que sería bueno venir aquí. En realidad eso no es una buena señal, pero yo estoy feliz de que venga a España. Un montón de gente (de jóvenes) de todo el mundo se van a mover de los asientos de sus casas para venir aquí y montar una fiesta que flipas, y lo mejor: prácticamente todos nos vamos a acordar a la mañana siguiente, sin lagunas, ni colocones, ni vomitonas... ¡Y nos lo vamos a pasar bien! ¡¡¿INCREIBLE NO?!!
No sé qué es lo que pasa, a todo el mundo le molan las fiestas, menos cuando es católica, esas fiestas a muchos les repatea. (Dejádnos hacer nuestro macro-botellón católico por favor) La gente se queja y se creen (engañados) que están pagando un pastón porque viene el papa, pero lo siento, el papa no es el culpable; si se trata de dinero, la crisis lleva cociéndose desde antes.
Pero lo que al final importa es que miles de cristianos se van a reunir precisamente por eso: por Cristo, y se va a gritar su nombre sin miedo alguno. Ojalá se despierte en todos nosotros un sueño: que se puede construir Su reino, un reino mucho mejor para todos. Ojalá nos lo pasemos mejor que en toda nuestra vida, ojalá que lo recordemos siempre, ojalá que todo el mundo, y sobre todo los españoles, conozcan mejor a la iglesia, la conozcan en primera persona y sin mediaciones, y a través de ella conozcan a Aquél que nos mueve y da esperanza.

